Falsos mitos sobre la malaria

9661967327_2f6116a250_zLa malaria o paludismo es una enfermedad parasitaria que se trasmite a los seres humanos a través de un parásito presente en algunas clases de mosquitos, los anofeles, que al entrar en contacto con el torrente sanguíneo en el momento de la picadura, éstos viajan hasta el hígado. Ahí comienzan a madurar hasta que se introducen de nuevo en el torrente sanguíneo y comienzan a infectar a los glóbulos rojos.

El parásito se multiplica en el interior de éste hasta que se rompe e infecta a un número mayor de glóbulos rojos, y así sucesivamente.

Los síntomas comienzan a ser visibles trascurridos entorno a 10 días desde la picadura infectada, y entre los síntomas que suele presentar esta enfermedad destacan la altas fiebres, anemia, escalofríos, sangre en las heces, nauseas y vómitos, y en casos extremo puede llegar a provocar el coma o incluso la muerte.

Los mosquitos que trasmiten la malaria suponen un grave problema de salud en casi todos los países tropicales y subtropicales, zonas donde es bastante habitual que se produzcan viajes durante los meses de vacaciones en los que, si no tenemos la precaución adecuada, es posible terminar infectado.

Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos , cada año se presentan entre 300 y 500 millones de casos de malaria, y más de un millón muere a causa de ella.

Es por ello que algunos expertos se han decido a hablar de algunos falsos mitos sobre la malaria que suelen trasmitirse mediante el boca a boca entre viajeros y que provoca que sean muchos los que no siguen las recomendaciones en cuanto a las precauciones necesarias y la medicación necesaria para evitar contagiarse, argumentos que en la mayoría de los casos no sigue ningún tipo de lógica científica.

Y es que es entorno a la necesidad de tomar o no la medicación donde surgen la mayor parte de los mitos. Por ejemplo es muy común escuchar a alguien que comenta que no es necesario tomar la profilaxis, que ellos han viajado sin tomarla y no les ha pasado nada. Esto puede ser cierto, pero a lo único que se debe será a la suerte del viajero.

Se puede tener la suerte de no recibir ninguna picadura (algo bastante improbable en muchos de los países donde se encuentran los mosquitos anofeles), o recibir varias picaduras y no infectarse, pero siempre será cuestión de suerte ya que hace falta sólo una picadura para que el parásito llegue a nuestro cuerpo. Ni siquiera tomando la medicación el riesgo es cero, por lo que siempre será recomendables dormir con mosquitera y usar abundante antimosquitos de gran potencia.

La malaria es una enfermedad que puede estar presente en determinadas partes de un país, no en la totalidad, por lo que siempre que viajemos a una zona potencialmente peligrosa es recomendable acudir a centros de salud internacional para contar con la información más actualizada posible.

Muchos dirán que no es necesaria tanta precaución, pero recordamos que la malaria es una enfermedad potencialmente mortal que en 2015 mató a 438.000 personas, aunque bien es cierto que el indice de viajeros que mueren a causa de ella es solamente del 2-3%, por lo que es tratable, especialmente si se acude al médico en cuanto se observen los primeros síntomas.

Entre los falsos mitos acerca de los posibles tratamientos, se escuchan de forma recurrente uno que indica como medida para evitar picaduras el consumo de vitamina B y extracto de ajo, algo completamente falso carente rigor científico.

Otros afirman que se puede evitar tomar la profilaxis sustituyéndola por tónica, que contiene quinina, un antipalúdico. Esto es cierto, pero la cantidad necesaria para que la quinina presente en la tónica nos mantuviese protegidos sería consumir en torno a 20 litros diarios.

Por último, son muchas las voces que hablan de un componente, la artemisinina, cuyos derivados son un excelente tratamiento para el paludismo, por lo que consumir estos derivados nos protege de manera efectiva. Este mito tiene parte de verdad, la artemisinina y derivados son un buen tratamiento, que de hecho se está comenzando a emplear en pacientes graves de hospitales europeos, pero la pega es que estos productos tienen una vida media muy corta, por lo que no son útiles para prevenir la enfermedad.

Por tanto si va a viajar a alguna zona de riesgo lo mejor que puede hacer para evitar esta incomoda enfermedad, que siga a rajatabla las recomendaciones de los expertos y tome la profilaxis un día antes de entrar en la zona de riesgos, durante la estancia, y siete después de haber salido de ella.

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